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sábado, 25 de mayo de 2013

La Santísima Trinidad

“Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.”

“Todo lo que tiene el Padre también es mío.” (Jn 16, 15)

Estamos celebrando la fiesta de la Santísima Trinidad. Después de celebrar la ascensión de Jesús, la venida del Espíritu Santo, la Iglesia nos llama a recordar el misterio de la unidad de Dios. Mismo que nuestro Dios sea tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, nosotros profesamos la fe en un único Dios. No tenemos tres dioses. No somos politeístas, como eran por ejemplos los griegos que tenían muchos dioses, y como sabemos, siendo diferentes entre ellos, era muy difícil para Zeus administrar los conflictos y los diversos intereses.

Nosotros los cristianos, nacemos de la fe hebraica, y creemos en un solo Dios, omnipotente y creador de todas las cosas. Pero Jesucristo nos reveló, que este Dios único es también comunidad. Dios no es solitario, en su único ser es Padre e Hijo y Espíritu Santo, y gozan de la misma omnipotencia, de la misma gloria, de la misma voluntad, tienen los mismos intereses, se aman entre si, y rebozan de amor... Aunque sea muy difícil de comprender, o mejor, imposible entender completamente este misterio, nosotros somos invitados a contemplarlo y a encontrar en él, explicaciones y motivaciones para nuestras vidas.

Por ejemplo el hecho de que el ser humano no pueda existir en el aislamiento. Nosotros no fuimos hechos para la soledad. Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, cuando nos hizo a su imagen y semejanza, ya nos hizo abiertos y necesitados de los demás. Es inútil pensar que puedo todo solito, o que puedo encontrar felicidad cerrado en mi egoísmo. No fuimos hechos para ser así. Es el pecado, que trata de descomponer nuestra semejanza con Dios, buscando siempre aislarnos.

Nosotros desde un principio fuimos hechos para la comunidad, para la comunión, para la fraternidad, para el amor. Todas nuestras acciones tienen efecto sea sobre nosotros mismos, sea sobre toda la comunidad humana. Si hago el bien a una persona, lo estoy haciendo a ella, a mi mismo y también a todos. Lo mismo cuando maltrato una persona, estoy hiriéndome a mi mismo y estoy lastimando toda la humanidad. Es inútil pensar que puedo crecer pisando a los demás, que puedo ser mejor por criticar a los otros, que puedo ser mas rico por refutar la caridad, que puedo saber mas si no enseño a nadie, o que puedo ser mas respetado por humillar a quien creo estar mas abajo.

Infelizmente el diablo ha entrado en nuestra historia. La palabra diablo quiere decir “aquel que se atraviesa y separa”. Siempre que somos motivo de división y de contiendas estamos siendo diabólicos, estamos colaborando a descomponer la imagen de Dios. No es posible pensar que yo pueda ser una imagen de Dios, aislado de los demás. Solito nadie es imagen de Dios. Pues nuestro Dios es comunidad, es Trinidad. La imagen de Dios es el matrimonio, es la familia, es la comunidad, es la amistad, es la fraternidad.

Jesucristo vino al mundo para re-unirnos. El quería rehacer la imagen de Dios. Toda su vida, sus palabras y sus acciones querían enseñarnos el camino de la unidad. Hasta mismo la eucaristía, él nos dejó como sacramento de la unidad. Quien comulga, es llamado a buscar la unidad, y no solo una unidad mística con Dios, mas la unidad de todo el genero humano.

Somos llamados a romper muros, abrir puertas, hacer caminos, construir puentes... a abrazar, ayudar, tender la mano, perdonar, elogiar...

¡Que todos sean uno!

Este es el sueño de Dios Trinidad, si tu quieres él te va a ayudar

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino

viernes, 24 de mayo de 2013

Catequesis del Papa sobre el Espíritu Santo y la Iglesia

 

TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa sobre el Espíritu Santo y la Iglesia

VATICANO, 22 May. 13 / 10:31 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó su catequesis de hoy a meditar sobre la relación entre el Espíritu Santo y la Iglesia, y alentó a no cerrarse nunca a su acción que alienta la Nueva Evangelización para anunciarle a todos a Cristo, algo que llena el corazón de alegría.

A continuación el texto completo de la catequesis:

queridos hermanos y hermanas, buenos días!

En el Credo, después de haber profesado la fe en el Espíritu Santo, decimos: "Creo en la Iglesia una, santa, católica y apostólica". Hay una conexión profunda entre estas dos realidades de la fe: es el Espíritu Santo, de hecho, quién da vida a la Iglesia, guía sus pasos. Sin la presencia y la acción incesante del Espíritu Santo, la Iglesia no podría vivir y no podría cumplir con la tarea que Jesús resucitado le ha confiado de ir y hacer discípulos a todas las naciones.

Evangelizar es la misión de la Iglesia, no sólo de algunos, sino la mía, la tuya, nuestra misión. El apóstol Pablo exclamaba: "¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!". Cada uno de nosotros debe ser evangelizador ¡sobre todo con la vida! Pablo VI subrayaba que "... evangelizar es la gracia y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar".

¿Quién es el verdadero motor de la evangelización en nuestra vida y en la Iglesia? Pablo VI escribía con claridad: "Es él, el Espíritu Santo que, hoy como al principio de la Iglesia, actúa en cada evangelizador que se deje poseer y conducir por Él, que le sugiere las palabras que a solas no podría encontrar, disponiendo a la vez la preparación de la mente de quien escucha para que sea receptivo a la Buena Nueva y al Reino anunciado".

Para evangelizar, pues, es necesario una vez más abrirse a la acción del Espíritu de Dios, sin temor a lo que nos pida y a dónde nos guíe. ¡Confiémonos a Él! Él nos permitirá vivir y dar testimonio de nuestra fe, e iluminará el corazón de aquellos que nos encontremos. Esta ha sido la experiencia de Pentecostés, los Apóstoles reunidos con María en el Cenáculo, "aparecieron lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otros idiomas, la manera en que el Espíritu les daba que hablasen".

El Espíritu Santo al descender sobre los apóstoles, los hace salir de donde estaban encerrados por miedo, los hace salir de sí mismos, y los convierte en heraldos y testigos de las "grandes maravillas de Dios". Y esta transformación obrada por el Espíritu Santo se refleja en la multitud que acudió al lugar y que provenía "de todas las naciones que hay bajo el cielo", porque todo el mundo escucha las palabras de los apóstoles, como si estuvieran pronunciadas en su propia lengua.

Éste es un primer efecto importante de la acción del Espíritu Santo que guía y anima el anuncio del Evangelio: la unidad, la comunión. En Babel, según la Biblia, había comenzado la dispersión de los pueblos y la confusión de las lenguas, como resultado del acto de soberbia y de orgullo del hombre que quería construir con sus propias fuerzas, sin Dios, "una ciudad y una torre cuya cúspide llegara hasta el cielo".

En Pentecostés, estas divisiones se superan. Ya no hay orgullo con Dios, ni cerrazón entre unos y otros, sino apertura hacia Dios: el salir para anunciar su Palabra: una nueva lengua, la del amor que el Espíritu Santo derrama en los corazones, una lengua que todos pueden entender y que, una vez acogida, puede expresarse en cualquier vida y en todas las culturas. La lengua del Espíritu, la lengua del Evangelio es la lengua de la comunión, que invita a superar la cerrazón y la indiferencia, divisiones y conflictos.

Todos debemos preguntarnos ¿cómo me dejo guiar por el Espíritu Santo, para que mi testimonio de fe sea de unidad y de comunión? ¿Llevo la palabra de reconciliación y de amor, que es el Evangelio, en los lugares donde yo vivo? A veces parece que se repita hoy lo que sucedió en Babel: divisiones, incapacidad para entenderse entre sí, rivalidad, envidia, egoísmo.

¿Yo qué hago con mi vida? ¿Creo unidad a mí alrededor o divido con las críticas, la envidia. ¿Qué hago? Pensemos en ello. Llevar el Evangelio es proclamar y vivir, nosotros en primer lugar, la reconciliación, el perdón, la paz, la unidad, el amor que el Espíritu Santo nos da. Recordemos las palabras de Jesús: "En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros".

Un segundo elemento: el día de Pentecostés, Pedro, lleno del Espíritu Santo, se pone de pie "con los once" y "en voz alta", "con confianza" anuncia la buena nueva de Jesús, que dio su vida por nuestra salvación y que Dios lo resucitó de entre los muertos. Éste es otro efecto de la acción del Espíritu Santo: el coraje de proclamar la novedad del Evangelio de Jesús a todos, con franqueza (parresia), en voz alta, en todo tiempo y en todo lugar.

Y esto ocurre incluso hoy para la Iglesia y para cada uno de nosotros: del fuego de Pentecostés, de la acción del Espíritu Santo, se desprenden siempre nuevas energías de misión, nuevas formas para proclamar el mensaje de la salvación, nuevo valor para evangelizar.

¡No nos cerremos nunca a esta acción! ¡Vivamos con humildad y valentía el Evangelio! Demos testimonio de la novedad, la esperanza, la alegría que el Señor trae a la vida. Escuchemos en nosotros "la dulce y confortadora alegría de evangelizar". Porque evangelizar y anunciar a Jesús nos da alegría. En cambio el egoísmo nos da amargura, tristeza, nos lleva hacia abajo. Evangelizar nos lleva hacia arriba.

Menciono sólo un tercer elemento, que, sin embargo, es particularmente importante: una nueva evangelización, una Iglesia que evangeliza debe comenzar siempre con la oración, con el pedir, como los Apóstoles en el Cenáculo, el fuego del Espíritu Santo. Sólo la relación fiel e intensa con Dios permite salir de la propia cerrazón y anunciar el Evangelio con parresia. Sin la oración nuestras acciones se convierten en vacío y nuestro anunciar no tiene alma, no está animado por el Espíritu.

Queridos amigos, como dijo Benedicto XVI, hoy la Iglesia "siente sobre todo el viento del Espíritu Santo que nos ayuda, nos muestra el camino justo; y así, con nuevo entusiasmo, estamos en camino y damos gracias al Señor".

Renovemos cada día la confianza en la acción del Espíritu Santo, la confianza que Él obra en nosotros, Él está dentro de nosotros. Él nos da el fervor apostólico, nos da la paz, nos da la alegría. Renovemos esta confianza, dejémonos guiar por Él, seamos hombres y mujeres de oración, que dan testimonio del Evangelio con valentía, convirtiéndose en instrumentos en nuestro mundo de la unidad y de la comunión de Dios. Gracias.

DIEZ ENSEÑANZAS DE SANTA RITA DE CASSIA EN SU DÍA

  • Ama sin mirar a quién.
  • Los obstáculos son enseñanzas para tu espíritu.
  • Nunca te des por vencido.
  • La oración siempre es escuchada.
  • Nunca es tarde para cambiar el rumbo de tu vida.
  • No te lamentes, lleva con dignidad tu cruz.
  • El amor todo lo puede.
  • Practica el bien y tarde o temprano serás reconocido.
  • Confía en ti mismo y defiende tus ideales.
  • Dios nunca te abandona.


QUE LES PARECE ??? ALGUNA DE ESTAS AFIRMACIONES ESTA FUERA DE LA VERDAD ??

jueves, 23 de mayo de 2013

Citas Trinitarias de la Patrística

Citas Trinitarias

Citas de la Patrística

 

Existen grupos sectarios, como los Testigos de Jehová, el Camino Internacional, los Cristadelfos y otros como los uncitarios , que niegan la Trinidad y afirman que la doctrina no fue mencionada hasta después del tiempo del Concilio de Nicea (325 d.C.). Este concilio, primero ecuménico, “fue convocado por el emperador Constantino para tratar el error del arrianismo  , el cual amenazaba la unidad de la Iglesia cristiana.”

     Las siguientes citas muestran que la doctrina de la Trinidad de hecho estaba vigente y generalizada mucho antes del concilio de Nicea.

Policarpo (70-155/160). Obispo de Esmirna, discípulo del Apóstol Juan.


     "Señor Dios omnipotente: Padre de tu amado y bendecido siervo Jesucristo ... Yo te bendigo, porque me tuviste por digno de esta hora, a fin de tomar parte ... en la incorrupción del Espíritu Santo... Tú, el infalible y verdadero Dios. Por lo tanto, yo te alabo ... por mediación del eterno y celeste Sumo Sacerdote, Jesucristo, tu siervo amado, por el cual sea gloria a Ti con el Espíritu Santo, ahora y en los siglos por venir" (Martirio de San Policarpo, 14:1-3, en D. Ruiz Bueno, Ed., Padres Apostólicos, p. 682).

Ignacio de Antioquía (aprox. 35-107). Obispo de Antioquía.

En su camino al martirio, escribió varias cartas en defensa de la fe cristiana.
     "sois piedras del templo del Padre, preparadas para la construcción de Dios Padre, levantadas a las alturas por la palanca de Jesucristo, que es la cruz, haciendo veces de cuerda el Espíritu Santo." (Carta a los Efesios, 9: 1; Ruiz Bueno, o.c., pág. 452-453).
     "La verdad es que nuestro Dios Jesús, el Ungido, fue llevado por María en su seno conforme a la dispensación de Dios [Padre]; del linaje, cierto, de David; por obra, empero, del Espíritu Santo." (Carta a los Efesios, 17:2; Ruiz Bueno, Padres Apostólicos, pág. 457).

Justino Mártir (aprox. 100-165). Fue un maestro, apologista y mártir, discípulo de Policarpo.


     "A El [el "Dios verdaderísimo"] y al Hijo, que de El vino y nos enseñó todo esto ... y al Espíritu profético, le damos culto y adoramos, honrándolos con razón y verdad" (Primera Apología 6: 2; en D. Ruiz Bueno, Ed., Padres Apologetas Griegos, pág. 187)
     "entonces toman en el agua el baño en el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, y de nuestro Salvador Jesucristo, y del Espíritu Santo." ( Primera Apología61:3; en Ruiz Bueno, Padres Apologetas Griegos, pág. 250).

San Ireneo (115-190). Originario de Asia Menor, de niño fue discípulo de Policarpo. Llegó a ser obispo de Lyon, en las Galias. Fue el principal teólogo del segundo siglo.


     "La Iglesia, aunque dispersa en todo el mundo, hasta lo último de la tierra, ha recibido de los apóstoles y sus discípulos esta fe: ... un Dios, el Padre Omnipotente, hacedor del cielo y de la tierra y del mar y de todas las cosas que en ellos hay; y en un Jesucristo, el Hijo de Dios, quien se encarnó para nuestra salvación; y en el Espíritu Santo, quien proclamó por medio de los profetas las dispensaciones de Dios y los advenimientos y el nacimiento de una virgen, y la pasión, y la resurrección de entre los muertos, y la ascensión al cielo, en la carne, del amadísimo Jesucristo, nuestro Señor, y Su manifestación desde el cielo en la gloria del Padre, a fin de ‘reunir en uno todas las cosas’, y para resucitar renovada toda carne de la entera raza humana, para que ante Jesucristo, nuestro Señor, y Dios , y Salvador, y Rey, según la voluntad del Padre invisible, ‘se doble toda rodilla, de las cosas en los cielos, y las cosas en la tierra, y las cosas debajo de la tierra, y que toda lengua le confiese, y que El ejecute un justo juicio sobre todos..." (Contra todas las herejías, I, 10:1; en Ante-Nicene Fathers vol. 1).

Teófilo de Antioquía (Segunda mitad del siglo II).

Obispo de Antioquía y apologista. Presentó la doctrina cristiana a los paganos. Es el primero en utilizar el término "Trinidad" (griego, trias).


     "Igualmente también los tres días que preceden a la creación de los luminares son símbolos de la Trinidad, de Dios, de su Verbo y de su Sabiduría [el Espíritu]" (Tres libros a Autólico II:15; en Ruiz Bueno, Padres Apologetas Griegos, pág. 805).

Atenágoras de Atenas ( Segunda mitad del siglo II).

Defensor de la fe cristiana. Dirigió una "Legación" o defensa de los cristianos al emperador Marco Aurelio y su hijo Cómodo, hacia 177.


     "¿Quién, pues, no se sorprenderá de oír llamar ateos a quienes admiten un Dios Padre y a un Dios Hijo y un Espíritu Santo, que muestran su potencia en la unidad y su distinción en el orden?" (Legación a favor de los cristianos, 10; en Ruiz Bueno, Padres Apologetas Griegos, pág. 661)

Tertuliano de Cartago (160-215). Apologista y teólogo africano. De profesión abogado, escribió elocuentemente en defensa del cristianismo.
     "Definimos que existen dos, el Padre y el Hijo, y tres con el Espíritu Santo, y este número está dado por el modelo de la salvación ... [el cual] trae unidad en trinidad, interrelacionando los tres, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Ellos son tres, no en dignidad, sino en grado; no en sustancia sino en forma; no en poder, sino en clase. Ellos son de una sustancia y poder, porque hay un Dios de quien estos grados, formas y clases se muestran en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo." (Contra Praxíteles, 23; PL 2.156-7).

Orígenes (aprox. 185-254).

Teólogo de Alejandría, crítico y exegeta bíblico, teólogo, prolífico autor. Discípulo de Clemente de Alejandría.


     "Si alguno dijese que el Verbo de Dios o la Sabiduría de Dios tuvieron un comienzo, advirtámosle no sea que dirija su impiedad también contra el ingénito Padre, ya que negaría que El fue siempre Padre y que El ha engendrado siempre al Verbo, y que siempre tuvo sabiduría en todos los tiempos previos o edades, o cualquier cosa que pueda imaginarse previamente. No puede haber título más antiguo del Dios omnipotente que el de Padre, y es a través del Hijo que El es Padre. " (Sobre los principios 1.2.; Patrología Graeca 11.132).
     "Pues si este fuera el caso [que el Espíritu Santo no fuese eternamente como El es, y hubiese recibido conocimiento en algún momento y entonces llegado a ser el Espíritu Santo] el Espíritu Santo nunca hubiese sido reconocido en la unidad de la Trinidad, es decir, junto con los inmutables Padre e Hijo, a menos que El siempre hubiese sido el Espíritu Santo... De todos modos, parece apropiado inquirir cuál es la razón por la cual quien es regenerado por Dios para salvación tiene que ver tanto con el Padre y el Hijo como con el Espíritu Santo, y no obtiene la salvación sino con la cooperación de toda la Trinidad; y por qué es imposible tener parte con el Padre y el Hijo, sin el Espíritu Santo" (Sobre los principios I, 3:4-5, en Alexander Roberts and James Donaldson, eds., The Ante-Nicene Fathers, Grand Rapids: Eerdmans, Reimpr. 1989, Vol. 4, pág. 253).
     "Más aún, nada en la Trinidad puede ser llamado mayor o menor, ya que la fuente de la divinidad sola contiene todas las cosas por Su palabra y razón, y por el Espíritu de Su boca santifica todas las cosas dignas de ser santificadas... Habiendo hecho estas declaraciones concernientes a la Unidad del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, retornemos al orden en el cual comenzamos la discusión. Dios el Padre otorga, ante todo, la existencia; y la participación en Cristo, considerando que Su ser es la palabra de la razón, los torna seres racionales ... [y] es la gracia del Espíritu Santo presente por la cual aquellos seres que no son santos por esencia, pueden ser tornados santos por participar de ella" (Sobre los principios I, 3: 7-8, en Roberts and Donaldson, pág.. 255).

     Si es cierto, como sostienen los antitrinitarios, que la Trinidad no es una doctrina bíblica ni fue nunca enseñada hasta el Concilio de Nicea en 325, ¿por qué existen estos textos?

La respuesta es simple: La Trinidad sí es una doctrina bíblica y sí se enseñó antes del Concilio de Nicea. Podría agregarse que el Concilio de Nicea no hizo más que poner en claro, de manera consensada, lo que ya era, hace tiempo, la doctrina ortodoxa enseñada y aceptada por los cristianos.


     En parte, el hecho de que la doctrina de la Trinidad no hubiese sido "oficialmente" enseñada hasta el tiempo de Nicea, se debe a que el cristianismo era ilegal hasta poco antes del Concilio. En realidad no era posible que los grupos cristianos se reuniesen oficialmente para discutir la doctrina. La mayor parte , y por buenas razones, temía hacer declaraciones públicas concernientes a su fe.


     Por lo demás, si alguien hubiese atacado la persona de Adán, probablemente la Iglesia primitiva hubiese respondido con la doctrina ortodoxa sobre quién fue Adán. Lo que ocurrió fue que se atacó la persona de Cristo. Cuando la Iglesia defendió la divinidad de Jesucristo, ello contribuyó a definir más claramente la doctrina de la Trinidad. Como se evidencia de las citas transcriptas más arriba, la Iglesia primitiva creía en la Trinidad, y no era realmente necesario efectuar declaraciones oficiales. No fue sino hasta que se introdujeron errores que los concilios comenzaron a reunirse para tratar de la Trinidad, como también sobre otras doctrinas que fueron atacadas.

La Eucaristía - Cardenal Bergoglio

Vamos de nuevo , psel tselem y pituach

idolatría
f. «««Adoración»»» de la ««representación»» de una «divinidad», sobre todo si es considerada <<<< falsa >>>>.

En la Biblia hay 3 vocablos que se utilizan para designar el uso que se les da a las imágenes.

1.- pesel (פסל) que traducido literalmente sería ídolo. El ídolo es aquella imagen que sustituye a Dios o que en sí constituye un dios. Un ejemplo es el becerro de oro.


2.- tselem (צלמ) que traducido sería imagen, estatua. En este sentido se refiere a algo representativo. En la Biblia se usa este término para la serpiente de bronce que Dios manda a construir.


3.-pittúakj (חּוּתִּפ) que traducido sería algo así como imagen decorativa, escultura, entalladura. En la Biblia nos encontramos con este término utilizado en los querubines del arca, los querubines del templo de Salomón, etc..

miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Quiénes somos los franciscanos seglares?

SOMOS UNOS REVOLUCIONARIOS DEL Y POR EL AMOR

 

Somos hombres y mujeres que desde nuestra familia vivimos en el mundo e intentamos construir una sociedad más humana y cristiana. Nos reunimos en pequeños grupos llamados Fraternidades , pues la vocación del franciscano seglar es vivir el Evangelio en comunión fraterna .

Nuestra forma de vida no es otra que vivir el Evangelio  al estilo de San Francisco de Asís y según nuestra Regla. Queremos ser contemplativos en el mundo: Mujeres y hombres de Oración.

Queremos estar presentes en el mundo : Construyendo un mundo más fraterno, luchando por la Justicia, trabajando por la Ecología, colaborando en proyectos misioneros, queriendo ser puente entre nuestro Señor Jesús y  sus hermanos , siendo instrumentos de Paz e intentando llevar al mundo Esperanza y Alegría.

lunes, 13 de mayo de 2013

Secuencia de Pentecostes - coro de Santa Teresa

Anuario Pontificio: aumentan los católicos y las vocaciones


El Anuario Pontificio 2013 y el Anuario Estadístico fueron presentados al Santo Padre. Los católicos en el mundo, del 2010 al 2011, pasaron de mil ciento noventa millones a mil doscientos diez, con un aumento en África y Asia. La presencia de los sacerdotes, diocesanos y religiosos en el mundo aumentó, pasando en el último decenio de los más de 405 mil del 2001 a los 413 mil del 2011. Europa, en contra tendencia con respecto al promedio mundial, ha conocido en el decenio una disminución. Disminuyen las religiosas, aumentan los candidatos al sacerdocio, diocesanos y religiosos.

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