Sin la disponibilidad del hombre, Dios no puede cambiar los corazones
Dios y mi corazón Sin la disponibilidad del hombre, Dios no puede cambiar los corazones. Hace falta, ante la acción que viene del Amor, abrir puertas. Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net Un tema difícil y hermoso: la relación entre Dios y cada corazón. Por un lado, Dios con su grandeza, su bondad, su omnipotencia. Dios es perfecto, bueno. Su nombre más hermoso: Padre. Su deseo más grande: acoger a sus hijos en casa. Su pena más honda: nuestra ingratitud, desidia, pereza, pecado. Su potencia más conmovedora: la misericordia ofrecida a todos. Por otro lado, la pequeñez del hombre. Miseria, egoísmo, impureza, avaricia, odio, soberbia, ingratitud. Un cúmulo de males y de mezquindades de todo tipo. Vidas vacías a pesar del cúmulo de experiencias y emociones con las que, locamente, buscamos apagar la sed de bien, de verdad, de belleza, que sólo podemos encontrar en Alguien como Dios. ¿Cómo se conjugan dos polos tan diferentes? El movimiento inicia siempre desde el lado de Di...