Hasta las bestias del campo claman tu poder Señor ¡¡
San Antonio y la mula del Hereje Por dondequiera que pasaba, san Antonio de Padua era el flagelo de los herejes en virtud del maravilloso don con que refutaba sus objeciones y desenmascaraba sus calumnias contra la fe católica. Habiendo llegado un día a Toulouse (Francia) para combatir los errores de los enemigos de la santa Iglesia, tuvo que disputar contra uno de los más tenaces albigenses. La larga discusión terminó por recaer sobre el Augusto Sacramento de la Eucaristía. Luego de grandes dificultades, el defensor del error fue reducido al silencio. Pero, si bien estaba derrotado no se había convertido; y recurrió a un argumento extremo en desafío al santo: –Dejémonos de palabras y vayamos a los hechos. Si con algún milagro puedes probar frente a todo el pueblo que el cuerpo de Cristo está presente de verdad en la Hostia consagrada, yo renegaré de mis ideas y aceptaré las tuyas. –Acepto el desafío –replicó enseguida san Antonio, lleno de confianza en la...