DOMINIO PROPIO

DOCENCIA ESPIRITUAL

Dominio Propio es la capacidad que nos permite controlar a nosotros mismos, controlar nuestras emociones y no que nuestras emociones nos controlen a nosotros, esto nos da la posibilidad de poder elegir lo que queremos sentir en cada momento de nuestra vida.


No puedo cambiar las situaciones externas, no puedo cambiar la inseguridad ciudadana, no puedo cambiar la política, no puedo cambiar los factores económicos, no puedo cambiar los problemas de la sociedad, pero puedo cambiar primero lo que siento: si inseguridad… en Cristo tengo seguridad; si intranquilidad… en Cristo tranquilidad; si miedo… en Cristo aliento.
Y luego ver de qué manera puedo afectar de manera positiva a la sociedad en la que me encuentro; porque no basta con ser luz donde hay luz, hay que ser luz donde hay oscuridad.
No basta con controlar mis sentimientos y emociones, también tengo que aportar a la sociedad, tengo que dar paz, seguridad, tranquilidad; y cuando vemos ya no es uno que solamente esta bien sino que son dos, ahora tres y pronto toda Santa Cruz es para Cristo.


Recuerdo que cuando me enteré que querían que comparta sobre el dominio propio pensé “yo dominio propio”, hace unos años yo no tenía dominio propio yo tenía demonio propio.
Era tal mi falta de auto control que me decían algo y ya reaccionaba, y después me sentía tan mal, pero tan mal y quería enmendar las cosas… pero no podía… el daño ya estaba hecho.


Cuando me enojaba empezaba enojándome un poquito y mi mente iba alimentando mi enojo, y seguía alimentando el enojo y de pronto mi enojo se salía de control y estallaba. Y muchas veces traté de corregirme y cambiar mi actitud, cambiar mi enojo y mi manera de ser… pero no podía.
Así que empecé a entregar esas áreas de mi vida a Dios, y observen lo que dije esas áreas de mi vida, y no es que ahora soy una persona totalmente controlada, de ninguna manera, todos los días tengo que trabajar en mi dominio propio. Hay momentos durante el día en los cuales tengo parar y respirar profundo y pedirle que Dios me de paz y autocontrol. Y ahora cuando me salgo de control es más fácil volver y pedir perdón.
El dominio propio es igual que la santidad… se es santo cada segundo, si ves un letrero sucio ese mismo segundo debes mirar a otra parte porque en al siguiente segundo ya perdiste tu santidad, lo mismo con los pensamientos, si se pasa un pensamiento sucio por tu cabeza ese segundo debes limpiar tu mente, porque al siguiente segundo ya perdiste tu santidad.
Debes practicar cada segundo tu dominio propio, porque si cedes al siguiente segundo ya perdiste tu dominio propio y empiezas a cuestionar, y el enemigo empieza a entrar en tu vida, un ejemplo si un hermano no me saluda o me hace algo y no tengo dominio propio: “puedo empezar a pensar que se creerá ese hermanito?, o ¿qué le he hecho yo para que me haga esto?, ¿yo soy un hijo de Dios no me puede tratar así? Y que pierdo… pierdo mi santidad, pierdo mi paz, pierdo mi tranquilidad, pierdo mi dominio propio; porque estoy dejando que las suposiciones me controlen, estoy dejando que mis emociones me controlen. Estoy empezando a especular, una de las cosas más peligrosas para el dominio propio es especular.
Si escucho a un hermano en chismes o en queja, y me dejo llevar por ese hermano, empiezo a dar cuerda a mi lengua, y también empiezo a quejarme, con cada palabra voy cavando un pozo tan profundo que luego me voy a dar cuenta que no puedo salir de allí; me enredo con mis dichos.
Esto quiere decir que la carrera por el dominio propio termina el día que muero o el día que Cristo venga o lo que llegue primero. Es el primer concepto con el que me gustaría que te quedes “la carrera por el dominio propio es de largo aliento no es una carrera de 100 metros”.
No es que hoy día logras controlar tu ira, pero mañana tiras platos, sillas, mesas. No es así… todos los días debes controlar tus emociones, conozco personas que no se les puede decir nada, porque ese mismo instante se enojan y se van. Y si esta noche te duele lo que escuchas no te levantes, espérate hasta el final para que cuente cómo puedes obtener dominio propio.
En Gálatas 5:22-23 dice “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”


Aquí podemos ver que el dominio propio es un fruto del Espíritu Santo,y que involucra  el esfuerzo humano, no es fruto del conocimiento, no es fruto de la filosofía, no es fruto de ninguna ciencia, el dominio propio es fruto del Espíritu Santo. Y como es que nace un fruto, el fruto empieza con un botón, luego el botón se transforma en una flor, la flor es polinizada y muere, y aparece el fruto es pequeñito y no se nota es verde y se confunde con las hojas y con el paso del tiempo el fruto crece madura y es visible.

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

20 citas bíblicas imprescindibles para todo católico.

Orar por los difuntos, es biblico ?

LA MISA ESTA EN LA BIBLIA ¡¡ ENTERATE AQUI .