EL BAUTISMO CRISTIANO

Autor :Pablo Regalado

EL BAUTISMO CRISTIANO

BAUTIS


“Entonces los catecúmenos son traídos a nosotros a donde hay agua, y nacen nuevamente de la misma manera en que nosotros mismos nacimos nuevamente.” — Justino Mártir (antes del 165 d.C.)


El bautismo es el primer sacramento de la iniciación cristiana, que consiste esencialmente en un rito de inmersión o ablución con agua, acompañado por unas palabras que, de un modo u otro, constituyen una profesión de fe en el Dios trinitario revelado por Jesucristo.
Por el bautismo, se expresa y realiza el renacimiento espiritual a la vida de hijos de Dios y la incorporación a la iglesia como comunidad de creyentes.


El rito bautismal cristiano está emparentado con las diversas y numerosas abluciones practicadas en todas las religiones como signo de purificación interior, y sobre todo lo está con los usos rituales judíos del agua, que tenían diversas significaciones purificación legal, acción introductoria de un prosélito gentil al pueblo de Israel, penitencia.

Pero el gran precedente del bautismo cristiano es el de Juan Bautista, al que el mismo Jesús se sometió.


Predicho en el AT:
Eze 36,25 Los rociaré con un agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus inmundos ídolos.
Pe 3,20-21 me refiero a esas personas que se negaron a creer en tiempo de Noé, cuando estaba por acabarse la paciencia de Dios y Noé ya estaba construyendo el arca. Pero algunas personas, ocho en total, entraron al arca y se salvaron a través del agua. Ustedes reconocen en esto la figura del bautismo que ahora los salva; pues no se trata de limpieza corporal, sino que se pide a Dios una renovación interior por medio de la resurrección de Cristo Jesús.

El bautismo de Juan como preparación:


  • Mc 1,4.8 Apareció Juan Bautista en el desierto predicando un bautismo de penitencia para remisión de los pecados. [...] Yo os he bautizado en agua, pero él os bautizará en el Espíritu Santo.
  • Hch 1,5 que Juan bautizó con agua; vosotros, en cambio, seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días.
  • Hch 11,16 Entonces recordé la palabra del Señor cuando decía: «Juan bautizó en agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo».
  • Hch 19,4 Pablo contestó: -Juan bautizó con un bautismo de penitencia diciendo al pueblo que creyeran en el que iba a venir detrás de él, es decir, en Jesús.


En el nombre de Cristo:

  • Hch 2,38 Pedro les dijo: -Convertíos, y que cada uno de vosotros se bautice en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.
  • Hch 8,16 pues aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que sólo estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús.
  • Hch 10,48 Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedase algunos días.
  • Hch 19,5 Cuando oyeron esto se bautizaron en el nombre del Señor Jesús.
    En el nombre de la Trinidad:
  • Mt 28,19 Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo;
    Para toda la humanidad:
  • Mt 28,19 Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo;
  • Mc 16,15-16 Y les dijo: -Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado se salvará; pero el que no crea se condenará.
  • Lc 24,47 y que se predique en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las gentes, comenzando desde Jerusalén.
    Con agua y Espíritu Santo:
  • Jn 3,5 Jesús contestó: -En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
  • Tit 3,5 nos salvó, no por las obras justas que hubiéramos hecho nosotros, sino por su misericordia, mediante el baño de la regeneración y de la renovación en el Espíritu Santo,
    Un solo bautismo:
  • Efe 4,5 Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
    Necesidad del bautismo:
  • Mc 16,16 El que crea y sea bautizado se salvará; pero el que no crea se condenará.
  • Jn 3,5 Jesús contestó: -En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios

Para asegurar nuestra resurrección:

Rom 6,3-5 ¿No sabéis que cuantos hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados para unirnos a su muerte? Pues fuimos sepultados juntamente con él mediante el bautismo para unirnos a su muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva. Porque si hemos sido injertados en él con una muerte como la suya, también lo seremos con una resurrección como la suya,


Para el perdón de los pecados:


 

  • 1Pe 3,21 Esto era figura del bautismo, que ahora os salva, no por quitar la suciedad del cuerpo, sino por pedir firmemente a Dios una conciencia buena, por la resurrección de Jesucristo,
  • Hch 2,38 Pedro les dijo: -Convertíos, y que cada uno de vosotros se bautice en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.
  • Hch 22,16 Ahora, ¿qué esperas? Levántate y recibe el bautismo y lava tus pecados, invocando su nombre».


Nos hace miembros de la Iglesia, del Cuerpo Místico de Cristo:


 

  • 1Cor 12,13 Porque todos nosotros, tanto judíos como griegos, tanto siervos como libres, fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
  • Gal 3,27-28 Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo.
    El bautismo sella para cada uno de nosotros el abrazo del Padre, es signo eficaz de las relaciones vitales que el Padre, el Hijo y el Espíritu establecen con nosotros, nos otorga un corazón nuevo, nos capacita para practicar la obediencia filial —como Jesús— al proyecto amoroso de Dios.


El bautismo sella también nuestro ingreso en la gran familia de la Iglesia, nos habilita para celebrar la eucaristía, escuchar la palabra de Jesús y dar testimonio de la misma, vivir la caridad fraterna, poner nuestros dones al servicio de todos.
Finalmente, el bautismo nos convierte en signo de esperanza para toda la humanidad, ya que crea en nosotros una humanidad nueva, libre del pecado, dispuesta a entrar en los distintos ámbitos de la convivencia humana, no con el egoísmo agresivo de quien reconduce a todos y todo hacia sí mismo, sino con la firme disponibilidad de quien, dejándose atraer por Cristo, está dispuesto a ayudar, a colaborar, a servir, a amar.

La meditación sobre nuestro bautismo es siempre profundamente consoladora. Se trata de una meditación que serena nuestra mirada sobre el mundo. Aunque los problemas que tenemos delante sean enormes, el bautismo, mientras siga reviviendo en nosotros y generando cada vez nuevos hijos para la Iglesia, nos llena de confianza, porque, en los bautizados, Cristo sigue venciendo con el amor el mal que hay en el mundo.
www.pabloeze.wordpress.com

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